Identidad, cultura y resistencia
Está planteada una cultura de la sinceridad, de la ética
Identidad, cultura y resistencia
por María Isabel Maldonado*, Nelson Guzmán*
Si alguna vez en la historia de América un vocablo ha cobrado necesidad de discusión y de redefinición es el de identidad cultural. La vieja antropología colonialista estableció su cognomento teórico señalando un sentido a la historia: el progreso; éste necesitaba de todos los miasmas y de los poderes proteicos de que la historia tiene necesidad, uno de ellos la sangre. De nada podían importar las vidas de unos hombres despreciados por el discurso colonizador.
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25 de octubre de 2004
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Caracas (Venezuela)
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Venezuela
Johanna Calle , efluvios (fragmento), 2000-2004
La literatura clásica colonialista discutiría con fruición si los amerindios eran o no hombres, algo semejante se hizo a propósito de los africanos. Estábamos ante una historia que había nacido en el desparpajo, en la arena sinuosa. A partir de allí cobraba sentido la necesidad epistemológica y hermenéutica de definir y establecer una nueva lectura, estábamos ante una realidad compleja, y dentro de registros y códigos de saberes que habían sido dejados de lado. La historia era algo más que la interpretación occidental que declaraba la unicidad del conocimiento humano.
La historia nacía como homosemantema, el mestizaje habría de definir los vértices de la cultura nacional. La antropología declinaba la antigua aspiración cientista con que el discurso europeo pretendía definir lo diferente. América era una cultura de la desolación, de lo precario, Venezuela, en lo específico, había lamido el polvo de la derrota. Desde 1553 -fecha en la cual el Negro Miguel del Barrio inicia la rebelión de Buría y la resistencia ante el poder español- todo lo no Occidental había sido arrasado, el alma europea había decantado como atrasadas todas aquellas manifestaciones que no se le pareciesen, allí estaban dos mundos haciendo historia, uno irreconocible, renegado, y el otro victorioso. El esfuerzo no sólo parecía histórico concreto, sino imaginario, las ideas bárbaras debían ser barridas, civilizada el alma americana bastaba eliminar las aristas de lo diferente.
América nace parda, mestiza, capaz de conformarse así misma, pero también presenta la furia de una cultura y de un racismo que tratará de desdibujarla, de desaparecerla de la faz de la tierra. Las luchas no serían sólo en lo militar, sino en lo ideológico. Las nociones de tiempo, de espacio, de dioses, de adoración se hicieron diferentes. Nadie quiso adorar lo occidental, pero muchos hicieron el esfuerzo por parecérsele, había nacido un híbrido, estábamos ante la fogosidad de una historia, que la historiografía tradicional desfiguraría. Desde el evolucionismo, pasando por el marxismo, el funcionalismo, el estructuralismo etc., el texto antropológico rehace cómplice un paradigma de lectura.
El paradigma de la cultura ha obviado que la historia de estos pueblos ha sido sufragada en base a esclavitud, a tráfico de indígenas. La antropología sucumbirá al ideal de ciencia de Occidente y se desarrollará como una ciencia monográfica, baste tan sólo recordar la Escuela Británica. El interés era sólo clasificar, hacer accesible la cultura extraña, no había historia sino la que el colonizador señalara como cierta, y en ese espacio anhelante de América se iba a imponer el olvido. Se olvidó la tolerancia, la diferencia, el diálogo entre iguales. América no había sido otra cosa desde sus orígenes sino violencia, dilación, desesperanza. La riqueza cultural se defenestró por varias vías, una la del saber universitario presentido y seducido cada vez más por Occidente, y por otro lado la conducta del dominado, inconforme con sus haberes, por eso desde ese punto de nostalgias se le impondrá lo foráneo.
América subyuga, castra, envilece y cierne lo más preciado de que es propietaria, su cultura. Desde el presupuesto teórico de tierra arrasada irá quedando lo no reconocido. La civilidad se impone -desde adentro- en un esfuerzo de dominar mediante la cultura nuestra naturaleza, seguíamos trabajando con un discurso que nos segregaba desde lo más recóndito de nuestras entrañas. La muerte, el asalto, el exterminio sistemático dieron al traste con las poblaciones indígenas, desde allí el perdón se ha vuelto casi una sustancia imposible, el suelo se tiñó de sangre, de alaridos, sólo el retruécano de oraciones mal hechas podrían olvidar la desolación, la orfandad y la muerte que circundaron a América.
Nosotros somos frutos del olvido y de la desolación, acá se barbarizaron las lenguas aborígenes, se erradicaron del habla y de las neuronas los códigos de lo africano. Se había escrito un largo epitafio, desde Tierra de Fuego hasta Alaska al colonizador sólo parecía interesarle la tierra más no los hombres, por eso el crimen no habría de alarmar, la violación pasó por ser un acto cotidiano. La historia en términos de Jacques Poulain es el altar de las cosas que parecen imposibles, desde allí que se unificaría el discurso, uno solo habría de ser, el esfuerzo por retener lo propio pasó a ser confundido con barbarie, con primitivismo, con inexistencia; la soledad no llenó las heridas, habríamos de dormir sobre el dolor de la expulsión de lo propio y la apropiación de lo ajeno, éramos una mala copia de una sustancia platónica, sin esqueleto, invertebrada que había dejado el escándalo para sufragarse en las lágrimas de siempre.
El europeo se batió en estas tierras en la promesa de que un día no lejano regresaría a su paraíso a disfrutar de los placeres que concede el dinero y el poder, la geografía los barbarizó, las tinieblas y la boca de los cañones montañosos los inmergieron en el desacierto de buscar días y lunas que no existían, allí en esas tierras -donde su Dios no escuchaba el traquetear de sus arcabuces- cometieron crímenes, despoblaron, diezmaron poblaciones, la medida de aquello fueron sus ambiciones y la realización la esquizofrenia del poder.
Michael Foucault lo ha denominado poder-saber, la escuela y el psiquiátrico son la heredad de la dominación, lo diferente, lo confuso que surge en la palabra ha sido suprimido, sólo es conveniente el mundo de lo que se conoce. La historia ha apostado a la idea de normalidad, de equilibrio, todo aquello que irrumpió, que disintió, fue considerado como patológico, allí han estado siempre las armas de la medicina, del hospital psiquiátrico, de la escuela ejemplarizante y rígida para punir y controlar a tiempo cualquier acto desproporcionado.
La cultura fue convertida en un saco de gatos, en un almacigo de espectáculos sin coherencia y en el olvido más pertinaz, el país no ha sido capaz de crear una industria cultural de lo diferente, de desarrollar ese aullido de lobo y creaciones bisoñas que nacen en los barrios, en las parroquias, en los pueblos, ese espacio se le ha cedido a la televisión comercial, cuya labor nefasta ha sido crear veinticuatro millones de alienados, de masticadores de chiclets, de salvajes opiniátricos que no tienen comprensión de que el bienestar de lo público es el suyo.
La carne del joven lleva allí consigo el epitafio de la ramplonería que le instalaron en su epidermis las maquinitas de tatuar. Las referencias son la industria de la chatarra, no las grandes obras de lo internacional, hoy se baila como Shakira moviendo unas caderas proporcionadas al bostezo de los bisturís, traseros confeccionados dentro del malabarismo de la pornografía, pero más allá de esa panoplia, de esos resabios manidos porque no son sensualidad por lo mal presentados, por lo intrascendente del producto, subsiste un alma de lo exótico, de lo incandescente, de lo bien proporcionado, de la sensualidad y del placer a lo que no se le ha concedido el peso suficiente, allí está el erotismo del teatro popular, de la literatura tanto de la popular como de la formal, convocando excelentes jornadas al gusto exquisito, diferentes por supuesto a esa televisión de alcantarilla que son los medios audiovisuales que confunden libertad de expresión con bodrios, con mal gusto, con falta de sensibilidad, y con amarillismo.
Los periodistas han perdido la sindéresis, han olvidado los criterios de objetividad, siempre están en afán propagandístico ofreciendo información sin confirmar, cargada, convocante a la desobediencia y a la sangre, no escapan estos personajes a la opera bufa al confundir la conciencia colectiva, al declararse en guerra contra una democracia que ellos mismos pregonan, pero que a diferencia de la suya no se ciñe a sus principios, ese cuadro crea en la opinión pública el malestar, el miedo, el desaliento, la depresión, y un discurso más cerca de las pamplinadas que de la coherencia académica.
Muerte y orfandad
La rebelión, la insurrección y el motín constituyeron para la España de la colonización motivo suficiente para el exterminio legal o pasional, quien desobedeciera debía morir, el colonizador no hacía sino evangelizar y volver racionales a unos seres que no habían sido tocados por dicha excelencia. La conquista y colonización del Occidente de Venezuela nos presenta un complejo cuadro de violencia, la resistencia indígena fue infinita, allí quedaron extenuados y desaparecerían lenguas como la jirahara, el pueblo caquetío también sufriría el genocidio, así como también la sangre de hombres irreductibles como El Negro Miguel quedaría esparcida por los caminos. La violencia es de vieja data en nuestras tierras, las expediciones llegaron al territorio de la Capitanía General de Venezuela para civilizar, para fundar pueblos y no dejaron piedra sobre piedra.
América estaba comprometida a mantener avante la economía española, no debía importar el sacrificio, la conquista y la colonización habían sido empresas de sangre, en esas lides hacían causa común la espada con la religión, España no podía legarnos sino su latrocinio, las otras tesis no son sino simples fantasmagorías, aquí no vino la flor y nata de una metrópolis en crisis, después el entusiasmo del oro y la leyenda del Dorado deslizarían hasta nosotros unos cuantos letrados.
No caracterizó para nada el espíritu español de la época el refinamiento. A América se venía a hacer fortuna y ésta no llegaba de la probidad, por obra y gracia del espíritu Santo, sino del tráfico de negros, del contrabando humano, de la rapiña de metales preciosos, de la muerte y del exterminio sistemático de pueblos. Acá no sólo se liquidaron vidas, sino que se tasajeo el acerbo cultural de unos pueblos que consideraron inferiores.
La pedagogía era el exterminio, el racismo y la muerte. Desde Diego de Losada hasta Juan de Villegas no se expresa otra cosa que una voluntad de dominio, y la convicción de que América era un negocio. Las taras del colonialismo habrían de extenderse largo tiempo. Venezuela hasta bien entrado el siglo XX estaba conformada por pueblos incomunicados, rurales, de una modernidad insuficiente.
Las cosas no podían resolverse de otra forma sino como se había realizado hasta ahora, a plomo limpio. Venezuela siguió siendo un pueblo donde existían regiones aisladas, sin la menor señal del progreso. Acá se esperó en una especie de ritual de décadas que muriera Gómez para alcanzar la civilidad, las máculas del pasado parecen cernirse sobre nosotros, la lengua, la semántica son una especie de esquinas del miedo donde los hombres padecen el ostracismo, no hemos sido beneficiados del encanto de Dios, posiblemente por el hecho que somos engendros de distintos dioses.
En nosotros convergen no sólo un proceso de identidad cultural en donde los dioses se alcahuetean, sino un destino, si nos revisáramos tendríamos que expulsar -en el afán de ser auténticamente hijos del amo- a esa pléyade de entidades que nos pueblan, pero nadie podría hacerlo puesto que la identidad es una forma de vida, una percepción. La magia se ha apoderado de nosotros, somos lo fantasmal.
Posiblemente por no haber existido en el pasado sino como un centro de comercio se nos pretende reducir a una factoría petrolera. Esa matriz de pensamiento diseñó ciudades con grandes rascacielos que barrieron la naturaleza y la sustituyeron por una mueca diabólica que fue asemejándose de más en más al cine de ficción. El petróleo trajo como cultura: el perro caliente, el chiclet, los Quic, los McDonalds, Arturo’s, Papa Jhon’s, Pizza Hut, etc., se impuso la cultura de la frivolidad. La industria cultural había creado sus íconos.
Desde la primera y segunda Guerra Mundial con sus ídolos de cine se impuso la fuerza de los medios. Las guerras tenían en los medios sus santones. Los soldados norteamericanos deliraron con Marilyn Monroe. En la música, Serenata a la luz de la luna con Miller señaló un ítems, se había creado un lenguaje para exorcizar el mal, sólo que después los medios de comunicación fueron olvidando paso a paso la noble tarea que les tocaba: educar en positivo y fueron sembrando una pedagogía del dominio, una cultura del espectáculo, se vendieron presidentes como cepillos de dientes, la publicidad era solo eso fantasmagoría, la confianza fue desapareciendo hasta llegar a ser un bestiario de incongruencias, de políticas epilépticas en donde las alcaldías tienen el tupé en Venezuela de vacunar, de dirigir la policía y de administrar funciones de Estado.
Venezuela es un paraíso de desorden, de golpismo, de incongruencias, por todos lados se conspira sin la menor vergüenza. El Gobierno ha dado una lección de Estado, a cada sátira, a cada desobediencia, a cada iniquidad el Gobierno ha presentado como respuesta el poder del soberano, dos culturas están opuestas la mediática y la real, si vemos el televisor posiblemente después de cinco minutos saldremos de allí bajo la dosis del espanto, los males seculares de un país en crisis son atribuidos al gobierno, de ese pandemonium es imposible escapar sin entonar una carmañola tropical, sólo serán los hechos quienes impondrán su veredicto.
América, ni Venezuela han sido modelos de equidad, tomase un ejemplo, la empresa americana de colonización no le dio luz verde a los judíos, a los protestantes, a lo moros y a los nuevos convertidos, no podía esperarse más de una España inmersa en el oscurantismo, aquí se vino a saquear, a dominar y no a democratizar, no lo podía realizar un imperio atrasado que desaprovechó la gran oportunidad de desarrollar sus industrias al expulsar a los moros de Andalucía. Religión y monarquía marcharon al unísono, jamás existió un modelo de sociedad libre en América, menos en Venezuela, capitaneada por los viejos prejuicios seculares de los mantuanos, aquí todo era peligroso, estábamos ante una sociedad y una atmósfera opresiva.
América había sido una creación del imaginario español, a partir de allí se demonizó a los indígenas, sus formas culturales se fueron haciendo espectrales, cercanas al mal. En el tiempo nos hemos convertido en los albaceas de la catástrofe, los símbolos de la colonización del oprobio no se pueden seguir cargando con la cerviz doblada, ello implica asumir el riesgo de la fundación, podríamos decir ludificor ergo sum, es necesario ser víctimas de nuestra propia conciencia, de nuestras lecturas, se trata de refundar un mundo. De ese pandemonium de un país que ha caído en los sótanos a pesar de su petróleo solo nos queda preguntarnos dónde están los banqueros prófugos del presidente Caldera, la amante de Lusinchi, las chifladuras de Carlos Andrés Pérez.
Está planteada una cultura de la sinceridad, de la ética sí es que alguna vez algunos periodistas la aprendieron en los manuales que la Universidad les suministró. La primera pregunta sería, quiénes crearon este cascaron vacío que es el país, a quiénes correspondieron los crímenes de Jorge Rodríguez y las masacres de Cantaura por sólo mencionar algunas, hoy día el espanto no tiene nombre, si se trata de adversar al gobierno por el simple hecho de que no me dieron tal o cual cargo, bien, cada quien está en su derecho, pero les pediríamos que reediten el viejo género del diario confesional de Stendal, a pesar de la pudibundez, hay que sincerarse y no seguir conservando la antigua moral castiza en estos chaparrales, yo soy esto o aquello, pero lo insostenible es esa imagen de arcángeles que le luce chatas a quienes han usufructuado los proventos del Estado.
En el momento actual nadie es inocente, se impone la tesis habermasiana de la responsabilidad, se está construyendo el futuro y de eso somos responsables, no hay maneras, es necesario edificar una cultura una y múltiple (Efrain Hurtado), lo suficientemente laxa para que todos quepamos. Afortunadamente el pueblo ha respondido, antiguos ritos y religiones han insurgido y lo han realizado sin problemas, porque a pesar de la idea tecnicista que trataron de vendernos esos filósofos trasnochados de la derecha, aquí hemos comprendido desde hace tiempo que el principio sólido es la convivencia, se está defendiendo el futuro, nadie podrá desarrollarnos sino nosotros mismos.
La literatura, el arte, la novela, las artes musicales son productos -y así debe reafirmarse- de nuestros creadores, todo esto en síntesis con lo foráneo, pues la cultura no es propiedad de nadie, los pueblos la tienen en su interior, en sus tuétanos. El estructuralismo rescató la idea nada despreciable del mito, del inconsciente colectivo, desde allí en una síntesis estructural entre Jung y la antropología se definió un camino que debía reivindicar al hombre, a los pueblos, pues han sido como lo dijo Frank Fanon los grandes condenados de la tierra.
Bibliografía
Agudo Freites, Raúl. Miguel de Buría. Alfadil Ediciones, Caracas. 1991
Fanon, Frantz. Dialéctica de la liberación. Edit. Cienfuegos, Uruguay. 1971
Straka, Tomás. La voz de los vencidos. Ediciones de la CEPFHE, Caracas. 2000
Marina, José. Crónicas de la ultramodernidad. Edit. Anagrama, Barcelona. 2000
Foucault, Michel. La arqueología del saber. Siglo Veintiuno Editores, Barcelona. 1999
María Isabel Maldonado
Licenciada en Filosofía y Magíster en Filosofía
Nelson Guzmán
PhD en Ciencias Sociales y en Filosofía, Profesor de pre y posgrado de la UCV.
Venezuela El cambio climático pone en riesgo de extinción a una de cada (...) ¿Continúa la escalada bélica? Bush y Uribe dirigen su guerra sucia contra Venezuela Autonomías y divisionismo para frenar la segunda independencia La lucha por existir El "libre comercio" tampoco es bueno con la Unión (...) La falacia del “desarrollo” sin freno en la Amazonia Estados Unidos estrecha el cerco sobre Venezuela Crisis de alimentos deja 270 mil nuevos pobres extremos en (...) Guerra sucia contra el pueblo venezolano + + +
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del.icio.us
Armando Marin- C.I.: 3.897.037, 01 de Julio 2008
Puerto Cabello, 01 de Junio de 2008
Resistencia cultural: es la tenaz conservación del sistema de vida, Idioma, costumbres, creencias, comportamientos, organización social y manera de hacer las cosas del grupo que se resiste.
Ej.: en la defensa de la base civil, las actitudes y clases de acciones preestablecidas por todas las personas y grupos afectados para resistir sobre problemas específicos, en defensa de emergencia, esta acción se puede implementado por todos los afectados sin necesidad de ordenes especiales ni de funcionario ni de un grupo dirigido. Días de resistencia cultural con relación a la actuación de los indígenas y afrodescendientes desde 1942 hasta nuestros días.
En todo el continente, los indígenas luchan por el reconocimiento de sus identidades y forma de vida, defienden sus territorios y recursos naturales de chile a Canadá, pasando por Bolivia, Ecuador, Brasil, México, los indios levantan su voz para tomar en sus manos la historia y las decisiones que les afectan.
Cultura de resistencia: la rebelión, la insurrección y el motín constituyeron para la España de la colonización, motivo suficiente para el exterminio legal o pasional, quien desobedeciera moriría.
Del occidente de Venezuela nos presenta un complejo cuadro de violencia, la resistencia indígena fue infinita, allí quedaron extenuados y desaparecieron lenguas como la jerahara el pueblo coqueteo también sufriría irreductibles como el Negro Miguel. Quedaría esparcida por los caminos, la violencia es de vieja data en nuestras tierras.
La identidad como proceso multidimencional no todos los autores estudiados acogen con agrado ese tipo de identidad multidimencional que va mas aya de la etnicidad a la nacionalidad para abarcar otras facetas de carácter sugestivos. Todos ellos sin embargo encarnan textualmente una identidad bicultural en pugna con el paradigma anglo americano de la asimilación de razas.
Identidad política: cada pueblo tiende a investirse de una identidad única y privilegiada que lo hace sentirse pueblo elegido destinado a la prepotencia sea por la que ejerce, sea porque desde su postración aspira a ella. Consiste la identidad colectiva se concibe vive y sacraliza como propiedad privada de un pueblo, inalienable y excluyente: su meta sociopolítica reivindica ser una nación lo que implicaría el derecho a organizar un estado nacional.
Armando Marin | 01-07-2008 - 23:01:23 GMT 1 #
IDENTIDAD, CULTURA Y RESISTENCIA:
La literatura clásica colonialista discutiría con fruición si los amerindios eran o no hombres algo semejante se hizo a propósito de los africanos estábamos ante una historia que había nacido en el desparpajo en la arena sinuosa .la historia nacía como homo semantema el mestizaje habría de definir los vértices de la cultura nacional la cultura americana es desolante y precaria. El paradigma de la cultura ha obviado que la historia de estos pueblos ha sido sufragada en base a esclavitud a trafico de indígenas, nosotros somos frutos del olvido y de la desolación acá se barbarizaron las lenguas aborígenes se erradicaron del habla y de la neuronas los códigos de los africano.el europeo se batió en estas tierras en la promesa de que un día no lejano regresaría a su paraíso a disfrutar los placeres y poderes la cultura fue convertida en un saco de gatos en un almacigo de espectáculo sin coherencia y en olvido mas pertinaz los periodista han perdido la sideresis han olvidado los críticos de objetividad .la rebelión la insurrección y el motín constituyeron para la España de la colonización motivo suficiente para el exterminio legal o pasional quien desobedeciera debían morir .la pedagogía era el exterminio,el racismo y la muerte desde diego de losada hasta Juan de Villegas no se expresa otra cosa que una voluntad de dominio y la convicción de que América era un negocio el petróleo trajo como cultura :el perro caliente el chicles los Quid los Mcdonalds ,Arturos ,papa jhon s ,pizza hot etc. se impuso la cultura de la frivolidad .la industria cultural había creado sus iconos desde la primera segunda guerra mundial con sus ídolos de cine se impuso la fuerza de los medios Venezuela es un paraíso de desorden, de golpismo, de incongruencias por todos se conspira sin la menor vergüenza . El gobierno ha dado una lección de estado a cada sátira a cada desobediencia a cada iniquidad el gobierno ha presentado como repuesta el poder del soberano dos cultura están opuesta la mediática y la real. Por ejemplo: en Venezuela a partir del año 1999 se comenzó un cambio en la cultura, resistencia al americanismo y adactamo nuestra cultura bolivariana y nuestros indígenas vuelven a su cultura originaria protegida por el estado así se muestra la resistencia de un pueblo contra toda cultura impuesta desde extranjero.
Jose Manuel Sánchez | 02-07-2008 - 21:06:18 GMT 1 #
Identidad Cultura y Resistencia
La identidad es como el sello de la personalidad, tiene que ver con nuestra historia de vida, que será influida por el concepto de mundo que manejamos y por el concepto de mundo que predomina en la época y lugar en que vivimos, por lo tanto es un cruce de individuo grupos-sociedad, por un lado, y de la historia personal con la historia social. Saber quién ¨ Soy Yo¨ es una necesidad vital ordenada también a la necesidad vital de orientar la vida darle un sentido de ser uno mismo, los seres humanos pueden ser semejantes o parecidos pero nunca iguales, para cada ser humano es único e irrepetible, la identidad, pues es un conjunto de elementos que definen a un individuo, el conjunto de elementos biológicos, psicológicos y socio-culturales que se integran en un individuo, conformando su identidad y modo de ser, por eso la identidad de una persona depende de cómo se han ido mezclando y alineando estos elementos.
La identidad es la diferenciación hacia fuera y asunción hacia adentro. Existe la identidad cuando un grupo humano se autodefine, pero a la vez es necesesario desarrollarse y enriquecerse o debilitarse e incluso desaparecer, presenta distintos niveles de concreción, su reflejo en la vida cotidiana y en la cultura popular y adquiere vuelos a través de la creación intelectual del grupo portador.
Características e ideas comunes pueden ser claras señales de una identidad cultural compartida, pero esencialmente se determina por diferencia: sentimos pertenecer a un grupo, y un grupo se define a sí mismo como tal, al notar y acentuar las diferencias con otros grupos y culturas. Cualquier cultura se define a sí misma en relación, o más precisamente en oposición a otras culturas. La gente que cree pertenecer a la misma cultura, tienen esta idea porque se basan parcialmente en un conjunto de normas comunes, pero la apreciación de tales códigos comunes es posible solamente mediante la confrontación con su ausencia, es decir, con otras culturas. Si piensas que eres parte de la única cultura existente, entonces no te ves como parte de una cultura. Sin embargo, la concepción de identidad es para muchos motivos de vergüenza y desconocimiento de sus raíces. De esta manera la dinámica de la auto-definición cultural implica un continuo contacto entre culturas. Más aún, esas relaciones nunca son de igualdad, dado que nunca se manifiestan de manera aislada: la complicada red de relaciones creada por la superposición de relaciones políticas, económicas, científicas y culturales, convierte cualquier relación entre dos culturas en una relación desigual. Siempre hay una cultura dominante, o una práctica cultural dominante.
El carácter desigual de las relaciones interculturales, es decir, el hecho de que la construcción de la identidad está ligada a relaciones de poder desiguales, implica que la construcción de la identidad pueda considerarse ideológica: al establecer su identidad, una práctica cultural construye, reproduce o subvierte los intereses sociales y las relaciones de poder.
A partir del conocimiento de la diversidad cultural se intenta demostrar que el concepto de cultura no es el apropiado para dar cuenta de esta diversidad. Las culturas no pueden ser entendidas como entes independientes. Al margen de toda forma de actualización en lo social, lo político y lo comunicativo. En situación de pluralidad cultural. Sin significativos sobre todo, las distintas partes de la cultura y lo son menos las culturas en su globalidad. El concepto de cultura no es adecuado para explicar la complejidad de los mestizajes, de los intercambios. Se sustituye la noción de culturalidad que se identifica con el hecho de que las culturas tienen movimiento, diferentes celdas, y que son los trazos culturales los que son eficientes y no las estructuras. El individuo selecciona las informaciones culturales según sus intereses y las presiones de la situación. La cultura como la lengua, es un espacio que aparece en un contexto de la relación de uno mismo con los otros. El concepto de culturalidad, por aspecto dinámico, muestra mejor esta dinámica frente al concepto de cultura que esta demasiado marcado por un punto de vista descriptivo, objetivamente y categorizante.
La sociedad humana tal como la conocemos no podría existir sin las mentes y los seres además que las mentes racionales y seres conscientes emergen solamente en sociedad por ser el producto de la interacción social y especialmente de la comunicación simbólica por medio del lenguaje. Las cosas que existen en la naturaleza no son objetos hasta que sean descubiertas y nombradas, y cosas que no existen en la naturaleza pueden ser objetos si existen en la mente de los sujetos. En este sentido, la cultura de todo grupo social está constituida de su mundo de objetos significativos y la mente de cada persona está constituida de su mundo propio de objetos significativos.
De esta manera todas las experiencias directas de los individuos tienen lugar en y a propósito de su "mundo de la vida", éste se define inicialmente como "el conjunto de las experiencias cotidianas y de las orientaciones y acciones por medio de las cuales los individuos persiguen sus intereses y asuntos, manipulando objetos, tratando con personas, concibiendo planes y llevándolos a cabo.
De esta manera el imaginario social es la representación de ningún objeto o sujeto. Es la incesante y esencialmente indeterminada creación socio-histórica y psíquica de figuras, formas e imágenes que proveen contenidos significativos y lo entretejen en las estructuras simbólicas de la sociedad. No se trata de contenidos reales o racionales que adquieren una vida autónoma sino más bien de contenidos presentes desde el inicio y que constituyen la historia misma, sugiriendo la necesidad de reexaminar en este marco la historia de nuestras civilizaciones humanas
La cultura se ha convertido en imperante para mostrar los cambios actuales. La noción de culturalidad permite al contrario, entender los fenómenos culturales a partir de las dinámicas, de transformaciones, de mezclas y de manipulaciones, la noción culturalidad nos devuelve al hecho de que las culturas son cada vez más cambiantes.
La Historia y la Resistencia de Lucha Emancipadora de los pueblos indómitos, han sido instrumento propio de su resistencia desde aquel 1499 cuando el invasor choca contra la dignidad de los pueblos que desde un principio demostraron su determinación a ser libres convirtiéndose en escenarios de encuentros armados resistencia, que tuvieron los españoles con los pueblos originarios de América.
La resistencia histórica contra la dominación esta presente en los albores de los hechos de nuestros pueblos, pues estos se han reconocido asimismo como dueños y sujetos de sus propios destinos y determinación.
Nuestra historia se impregna del loable espíritu de los conjurados pueblos aborígenes, negros y patriotas que mestizan la guerra para prolongar la resistencia y lucha emancipadora por más de quinientos años.
La historia no puede pedirles más a hombres que veían en los otros países el desarrollo que les faltaba a los suyos a la vez que el camino para alcanzarlo. La solución no era otra que cortar las cadenas que, en la mente de nuestros pueblos, los ataban a un pasado colonial símbolo del atraso, fue esta la divisa que se trazaron los llamados "emancipadores mentales" de América, los cuales intentaron sentar, con su obra, las bases para el cambio de espíritu y de conciencia en sus compatriotas que los haría adaptables a las nuevas formas de gobierno.
José Luna CI: 10245981
José Luna | 02-07-2008 - 22:42:21 GMT 1 #
Identidad,Cultura y Resistencia
Cada ser, cada grupo, cada comunidad, es una combinación absolutamente original, única e irrepetible de factores. Entre seres, grupos o comunidades puede haber semejanzas, pero jamás igualdad. La identidad es el reconocimiento y la conciencia de nuestra propia memoria, de nuestro propio yo, inconfundible e incambiable.
Esa conciencia normalmente va acompañada de preferencias políticas y de tomas de posición frente a problemas políticos, así como de una definición de las propias metas, o sea el sentido de la propia misión. Este proceso identifica torio normalmente culmina con demandas de autogobierno, de autodeterminación política, Aquí, pues, identidad y realidad social están íntimamente unidos, aun más, para poder definir una identidad, para entenderla incluso, habría previamente que definir una realidad social, la identidad es fruto de las formas de vivir aceptadas, de la interpelación que surge de éstas, de esta forma el hibrido así solo permite un análisis oblicuo, una zona de efectos, puede ser comprendido, pero solo a través de sus modalidades de endurecimiento, como en el biológico en el sentido que insinúa Margarita Zires, o sea como algo que esta constantemente cambiando, sino por el contrario no esta nunca indeterminado, no se representa a si mismo, aún en las sociedades contemporáneas, por grados de indeterminación, aun cuando las mezclas culturales se hayan intensificado intensamente. Recientemente el hibrido no es algo indeterminado porque hay diferentes formas históricas del hibrido. Lo popular en esta historia lo excluido los, que no tienen patrimonio, o no logran que sea reconocido y conservado, los artesanos que no llegan a ser artista, a individualizarse, ni participar en el mercado de bienes simbólicos, legítimos; los espectadores de medios masivos que quedan fuera de las universidades y los museos, incapaces de leer y mirar la alta cultura porque desconocen la historias de los saberes y los estilos.
Es por esto que la identidad Social es hoy un elemento que define el tipo de socialización enmarcado en los tres campos de actuación antes señalados y hablar de una identidad es conferir un estamento político-social a esa identidad, es hablar de una identidad y de las condiciones culturales, económicas, políticas para poder desarrollar esa identidad, en definitiva es hablar de una nación cultural en un estado político, es decir la legitimación del sistema de poder está íntimamente ligada al efecto de identidad.
Hablo de identidad referida al ámbito espacial, aquí podemos encontrar otro tipo de clasificación identitaria, la de "ciudadano". Hoy ser ciudadano contiene unas connotaciones muy precisas, existe una vinculación con un modelo político, cultural, laboral, social ser ciudadano exige estar de acuerdo con unos hábitos comportamentales, consumistas, formar parte de la masa de individuos que hacen de la individualización el símbolo de su autonomía. Hoy vivir en sociedad es vivir en la ciudad, pero ello no quiere decir que exista una verdadera interpelación social, hoy vivir en sociedad, "hacer sociedad" no tiene el mismo sentido que en la modernidad. La posmodernidad ha conseguido que el individuo para sentirse seguro no tenga que depender de las ataduras culturales, ha liberado al hombre-mujer de su dependencia cultural, hoy el ciudadano tiene como referencia o modelo para la interpelación el ente abstracto, la "democracia" los "derechos humanos" "la seguridad social" el "trabajo", la "solidaridad".
Todo un mundo de símbolos se instaura alrededor de la creación de la identidad y no es ajeno a esta dinámica cuando elige su lengua como el mayor símbolo de su identidad, y no es para menos si tenemos en cuenta la pervivencia de ésta en la historia otra cosa es basar una ideología en ese símbolo cultural, marcador étnico de la intensidad de la identidad, pero es un tópico entonces no nos podría estañar que dentro del postmodernismo se encontrase como pez en el agua, sin embargo si consideramos que esa situación que tan perfectamente ha sido naturalizada fuese el producto de las relaciones de poder, es decir que fuese el intento, y el logro de la oligarquía por dejar fuera del proceso de toma de decisiones a una gran parte de la población, podríamos entender también que parecido objetivo conlleva el propósito del postmodernismo tardío como reflejo cultural de la globalización.
Hay periodos de estabilidad y también periodos de cambios cualitativos. El cambio se produce a saltos, y procede de dentro del individuo. Procesamiento de la información el cambio es lento, progresivo y continuo; procede de dentro del individuo a fuera. El cambio proviene de la interacción de otras personas que hacen evolucionar al hombre, enfatizan la importancia de la cultura, las relaciones sociales, El cambio proviene de fuera del individuo
Reducir nuestra identidad a una sola dimensión predominante desemboca en una ética de la exclusión, de la incomprensión de consecuencias nefastas para la convivencia. Nos convierte en individuos semejantes a ese vizconde demediado de la novela de Italo Calvino. Nos limita posibilidades de ser, reduce la posibilidad de nuevas experiencias. No olvidemos que la palabra “ser” no es tanto reflejo de lo acabado sino producto y productor de múltiples reorganizaciones.
Frente a una ética de la exclusión y de la identidad estática podríamos intentar el camino de una ética de la comprensión que contemple la multidimensionalidad y de ese modo nos facilite la posibilidad de religar y religarnos como ciudadanos planetarios. Ciudadanos que estamos más allá de una visión egocéntrica del mundo y de nosotros mismos. Ciudadanos que afrontamos una contradicción complementaria entre lo particular y lo global. Frente a los monólogos identitarios una ética de la comprensión y el diálogo entre los hombres y las culturas, esto es, la realimentación entre las diversas voces más allá de lo que Freud denominaba el narcisismo de las pequeñas diferencias.
La educación, en este sentido, tiene hoy la responsabilidad y el deber de ayudar a la construcción de individuos capaces de generar pensamientos no reduccionistas y unidireccionales, para ello tiene que revisar los hábitos que desde muy temprana edad fomenta dentro del paradigma perverso de la identidad estática. Poder vivir juntos implica la enseñanza de la sabiduría de lo diverso y en lo diverso, implica mirar de otra manera aquello que se ha hecho costumbre: el monólogo de lo único.
La cultura como el conjunto de procesos que crea sentido para un individuo, un grupo o una comunidad, es decir, todo aquello que puede ser aprendido y las formas de aprender a aprender.
Las dimensiones que presentan a cada nivel individuo, grupo, comunidad rasgos diversos que difieren en cada uno de estos niveles según la situación, el tiempo o el espacio en el mundo. Es evidente que las dinámicas de la identidad pueden cambiar en el transcurso del tiempo en un mismo espacio por ejemplo, la europeidad de este fin de siglo era inconcebible en el mismo territorio a principio del siglo. Dichas dinámicas pueden cambiar de espacio, la dominación cultural puede considerarse realizada cuando en la mentalidad del indio se ha establecido que la cultura occidental o del dominador es la única y el nivel más alto del desarrollo, en tanto que la cultura propia no es cultura, sino el nivel más bajo de atraso que debe superarse; esto trae como consecuencia la separación por medio de vías educativas de los individuos integrantes de nuestro pueblo.
La dominación cultural no permite la expresión de nuestra cultura o desinterpreta o deforma sus manifestaciones. La dominación cultural se realiza por medio de: La política indigenista en la que se incluyen procesos de integración o aculturación a través de diversas instituciones nacionales o internacionales, misiones religiosas; el sistema educativo formal que básicamente enseña la superioridad del blanco y la pretendida inferioridad de nosotros, preparándonos así para ser más fácilmente explotados; los medios masivos de comunicación que sirven como instrumentos para la difusión de las más importantes formas de desinterpretar la resistencia que oponen los pueblos indios a su dominación cultural.
Como resultado de la dominación nuestro pueblo está dividido, porque vive tres situaciones diferentes: Los grupos que han permanecido relativamente aislados y que conservan sus propios esquemas culturales, Los grupos que conservan gran parte de su cultura, pero que están directamente dominados por el sistema capitalista, el sector de la población que ha sido desindianizado por las fuerzas integracionistas y ha perdido sus esquemas culturales a cambio de ventajas económicas limitadas.
Es así como nuestra América fue fundada sobre la base de la continuidad histórica de la herencia española, africana y autóctona. No obstante, en el poblamiento de estas tierras los colonizadores e invasores ocasionaron un genocidio de millones de seres humanos: millones de indígenas y de africanos.
Desde entonces hemos arrastrado problemas sociales graves, como la discriminación, marginación, exclusión, segregación, desconocimiento e intolerancia hacia quienes son vistos como "los otros": los pueblos afrodescendientes e indígenas. Estos continúan siendo tratados con paternalismo, arrogancia, indiferencia, incomprensión, insolidaridad, hostigamiento y violencia. A causa de antivalores como la ignorancia, aversión, codicia, egoísmo y consumismo, y por prácticas como la negación, desvalorización, distorsión, control, e inmigración compulsiva y forzada de los "no indígenas", tales creencias y hechos establecieron una organización desigual de mundo social, bajo el cual el desprecio parecía ser el destino de quienes por ser calificados de "distintos" fueron excluidos por sus propios semejantes. Muchos indígenas y afrodescendientes con sus brazos venden barata su labor, barren las calles, lavan platos como sirvientes, venden diarios que no saben leer, conducen o lustran autos que no poseen, como obreros levantan edificios que no habitan. Han sido exiliados y extranjeros en su propio país, condenados a padecer la desigualdad, y ser excluidos.
De esta manera la resistencia es la manera que tiene el pueblo o una cultura de resistirte a la opresión del régimen imperialista, según el grado de magnitud que esta ejerza un momento dado, la resistencia no es un modo de violencia impulsiva, sino mas bien la forma o manera que tiene un pueblo para la defensa de sus bienes culturales, económicos, y sociales. Esa decir, defender su identidad y el derecho de hacer valer sus propias creencias.
Marleny Hernandez CI: 8604992
Marleny Hernandez | 02-07-2008 - 22:51:27 GMT 1 #
Identidad cultura y resistencia
La historia era algo mas que la interpretación occidental que declaraba la unidad del conocimiento histórico también presenta la furia de una cultura y racismo que tratara desaparecer la riqueza cultural se defenestró por varia vía de sustancia imposible los periodista han perdido la sinceridad de los criterio de la objetividad esta planteada una cultura indígena de la ética alguna ve los indígena aprendieron a compartir su forma cultural América habiacido una creación de imaginario español a partir de allí se llamo la cultura indígena la identidad en Venezuela se encontraba inbadida por la cultura americanista, para los medio y periodista sometían al pueblo una cultura criada por países desarrollado que practicaban la esclavitud mediática la carne del joven lleva allí consigo el epitafio de la ramplonería que le instalaron en su epidermis las maquinas de tatuar las referencias son la industria de la chatarra .es por eso que nuestro presidente revolucionario a puesto la misión cultura para rescatar nuestra identidad cultural.
Aracelis Acevedo | 03-07-2008 - 01:03:46 GMT 1 #
Identidad Cultura y Resistencia
La identidad es como el sello de la personalidad, tiene que ver con nuestra historia de vida, que será influida por el concepto de mundo que manejamos y por el concepto de mundo que predomina en la época y lugar en que vivimos, por lo tanto es un cruce de individuo grupos-sociedad, por un lado, y de la historia personal con la historia social. Saber quién ¨ Soy Yo¨ es una necesidad vital ordenada también a la necesidad vital de orientar la vida darle un sentido de ser uno mismo, los seres humanos pueden ser semejantes o parecidos pero nunca iguales, para cada ser humano es único e irrepetible, la identidad, pues es un conjunto de elementos que definen a un individuo, el conjunto de elementos biológicos, psicológicos y socio-culturales que se integran en un individuo, conformando su identidad y modo de ser, por eso la identidad de una persona depende de cómo se han ido mezclando y alineando estos elementos.
La identidad es la diferenciación hacia fuera y asunción hacia adentro. Existe la identidad cuando un grupo humano se autodefine, pero a la vez es necesesario desarrollarse y enriquecerse o debilitarse e incluso desaparecer, presenta distintos niveles de concreción, su reflejo en la vida cotidiana y en la cultura popular y adquiere vuelos a través de la creación intelectual del grupo portador.
Características e ideas comunes pueden ser claras señales de una identidad cultural compartida, pero esencialmente se determina por diferencia: sentimos pertenecer a un grupo, y un grupo se define a sí mismo como tal, al notar y acentuar las diferencias con otros grupos y culturas. Cualquier cultura se define a sí misma en relación, o más precisamente en oposición a otras culturas. La gente que cree pertenecer a la misma cultura, tienen esta idea porque se basan parcialmente en un conjunto de normas comunes, pero la apreciación de tales códigos comunes es posible solamente mediante la confrontación con su ausencia, es decir, con otras culturas. Si piensas que eres parte de la única cultura existente, entonces no te ves como parte de una cultura. Sin embargo, la concepción de identidad es para muchos motivos de vergüenza y desconocimiento de sus raíces. De esta manera la dinámica de la auto-definición cultural implica un continuo contacto entre culturas. Más aún, esas relaciones nunca son de igualdad, dado que nunca se manifiestan de manera aislada: la complicada red de relaciones creada por la superposición de relaciones políticas, económicas, científicas y culturales, convierte cualquier relación entre dos culturas en una relación desigual. Siempre hay una cultura dominante, o una práctica cultural dominante.
El carácter desigual de las relaciones interculturales, es decir, el hecho de que la construcción de la identidad está ligada a relaciones de poder desiguales, implica que la construcción de la identidad pueda considerarse ideológica: al establecer su identidad, una práctica cultural construye, reproduce o subvierte los intereses sociales y las relaciones de poder.
A partir del conocimiento de la diversidad cultural se intenta demostrar que el concepto de cultura no es el apropiado para dar cuenta de esta diversidad. Las culturas no pueden ser entendidas como entes independientes. Al margen de toda forma de actualización en lo social, lo político y lo comunicativo. En situación de pluralidad cultural. Sin significativos sobre todo, las distintas partes de la cultura y lo son menos las culturas en su globalidad. El concepto de cultura no es adecuado para explicar la complejidad de los mestizajes, de los intercambios. Se sustituye la noción de culturalidad que se identifica con el hecho de que las culturas tienen movimiento, diferentes celdas, y que son los trazos culturales los que son eficientes y no las estructuras. El individuo selecciona las informaciones culturales según sus intereses y las presiones de la situación. La cultura como la lengua, es un espacio que aparece en un contexto de la relación de uno mismo con los otros. El concepto de culturalidad, por aspecto dinámico, muestra mejor esta dinámica frente al concepto de cultura que esta demasiado marcado por un punto de vista descriptivo, objetivamente y categorizante.
Flor Cordero | 03-07-2008 - 03:25:33 GMT 1 #
Resistencia y la cultura:
La resistencia como lo dice la palabra es imponerse a otras culturas tales como la de los EE.UU. trayendo consigo diversas característica como lo son las comidas chatarra como el perro caliente la moda del salcillo en el hombre que ahora se a impuesto en Venezuela que proviene de Europa en el gobierno de caldera y Carlos Andrés Pérez no existía una resistencia de cultura ya que ellos no se imponían a las a las cultura americanista en Venezuela en el año 1999 con el presidente Hugo Chávez frías le a dado valor a los indios y son protegidos por el estado.
Sor Elena Welman | 04-07-2008 - 02:05:01 GMT 1 #